Maternidad y autocuidado: Una pausa necesaria

Cuando una mujer va a ser madre la frase que más escucha es “Aprovecha de dormir, después no podrás”, muchas reciben el consejo con una sonrisa y algo de desconcierto. ¿Qué se esconde detrás de esta advertencia? Es lo que en Letra Brava queremos dilucidar para cambiar ese consejo que suena poco amigable.

La sociedad cada día es más exigente, hay que responder en el trabajo, hacer informes, estudiar, dedicar tiempo a los afectos, mantener la casa, hacer compras, pagar cuentas, cocinar y un largo etc. Tantos roles y responsabilidades agotan a cualquiera, ahora qué sucede cuando a esa larga lista incorporamos el cuidado de un hijo o una hija. Si bien hoy los hombres se están involucrando más en el cuidado de lxs pequeñxs – como corresponde –, generalmente el mayor peso de esta nueva responsabilidad se lo lleva la madre.

Querámoslo o no, con el nacimiento del primer hijx nace una nueva mujer, una mujer que está más preocupada de este maravilloso nuevo ser que del cuidado de sí misma. A partir de su experiencia personal y profesional la psicóloga Marcela Paz González Contreras, explica: “Perdemos nuestra esencia, comenzamos a olvidar qué es lo que nos gusta. Por la culpa social que se nos impone no nos damos nuestros espacios para respirar, para hacer lo que nos gusta, salir a pintarnos las uñas, ir a la peluquería, salir con las amigas, carretear… La mujer se comienza a postergar y se generan conflictos”

Estos conflictos a los que se refiere la profesional son los síntomas de una salud deteriorada por estrés y falta de descanso, que generalmente terminan en depresión y en una vinculación poco saludable con el entorno, incluido lxs hijxs.

Ante ello, Marcela Paz, nos habla de la importancia de interiorizar el autocuidado, es decir, cuidar el propio bienestar y protegernos de las presiones externas. “Durante el día tiene que haber una pausa de autocuidado, hacer cualquier cosa que te genere bienestar, escuchar la música que te gusta, lavarte con un jabón rico, echarte una crema rica, dedicarte tiempo”.

“Como sociedad siempre estamos haciéndonos los locos, porque siempre tenemos que funcionar, tenemos que estar felices y no nos damos estas instancias de pausa. Ya se ha visto que cuando estamos muy desconectados de nosotros mismos podemos generar el cáncer. Es una llamada de auxilio del cuerpo, uno a veces acumula pena, rabia, frustración, insatisfacciones que el cuerpo lo siente, se resiente y termina manifestándose”.

 

Impacto en la crianza

Como señalamos anteriormente la ausencia de autocuidado no sólo afecta a la madre, sino también a su entorno, y el más inmediato está conformado por lxs hijxs. “Cuando uno está desconectado con uno mismo es poco probable que genere un apego seguro con lxs hijxs. Casi todos los chilenos tenemos apego ambivalente o ansioso”.

La mamá cansada y sobrepasada estará más irritable, menos compresiva, sin disposición al juego y al disfrute de sus pequeñxs; enviando una señal inadecuada a su hijo o hija. “Lxs niñxs van a estar más llorones, inquietxs, más demandantes y más ansiosxs, porque van a ver que la mamá no está bien, la frecuencia no va a estar alta y al final se afecta a toda la familia”, comenta Marcela Paz.

Si bien muchas mujeres ya han hecho suya esta dinámica de postergación y de silenciar sus propias necesidades, nunca es tarde para comenzar, por eso te dejamos los TIPS que la psicóloga compartió con Letra Brava para comenzar a incorporar el autocuidado en tu día a día.

 

TIPS DE AUTOCUIDADO

1.- Identificar lo que te hace feliz o te da sensación de bienestar (Ejemplo: escribir, pintar, ir al salón de bellezas, viajar)

2.- Planificar dentro de la semana el espacio de autocuidado. Tratar de que el día y el tiempo que programes sea sagrado, que no sea removible.

3.- Mantener la actividad escogida en el tiempo, pero ir constantemente chequeando si te está generando bienestar. La actividad puede ir variando y jamás debe asumirse como obligación.

4.- Tener la capacidad de pedir ayuda si fuera de programación necesitas un respiro. No hacerse la loca y tratar de ser la súper mujer y esperar llegar al límite del colapso.

5.- Intentar que todos los días sean gratos y felices. Levantarte más temprano para bañarte tranquila y tomar desayuno. En la noche dormir a tus hijxs más temprano y aprovechar el tiempo para actividades distractoras.

6.- Tener la predisposición para tener un buen día, no tomar todo como si fuera una tragedia y disfrutar a tus niñxs.

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