Punto de vista

“Del petróleo al dólar: cómo el conflicto entre Estados Unidos e Irán podría impactar la economía chilena”

El reciente aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán vuelve a recordarnos cómo los conflictos geopolíticos pueden generar efectos económicos que trascienden las fronteras donde ocurren. Aunque Chile se encuentra geográficamente distante de este escenario, nuestra economía —abierta e integrada a los mercados internacionales— no está completamente ajena a sus posibles consecuencias.

Desde mi perspectiva en el ámbito de la administración y la economía, este tipo de conflictos suele impactar principalmente en tres variables que resultan clave para países como Chile: el precio del petróleo, el comportamiento del dólar y los costos operacionales de las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Uno de los primeros efectos que observo frente a conflictos en Medio Oriente es la reacción del mercado energético. Esta región concentra una parte importante de la producción y distribución mundial de petróleo, por lo que cualquier tensión geopolítica genera incertidumbre respecto del suministro. De hecho, en los primeros días del conflicto el precio del petróleo Brent —referencia internacional— registró alzas cercanas al 10%, alcanzando valores próximos a los 80 dólares por barril.

Para un país importador de energía como Chile, un aumento sostenido del precio del petróleo puede traducirse en mayores costos de combustibles, transporte y producción. Esto no solo afecta a las grandes industrias, sino también a múltiples actividades económicas que dependen directa o indirectamente del uso de energía.

Otra variable que observo con atención en contextos de incertidumbre internacional es el dólar. En escenarios de tensión geopolítica, es habitual que los inversionistas busquen refugio en activos considerados más seguros, lo que tiende a fortalecer la moneda estadounidense frente a otras divisas.

Para Chile, un dólar más alto puede tener efectos diversos. Por una parte, puede favorecer a sectores exportadores como la minería o la agroindustria. Sin embargo, también encarece las importaciones, lo que impacta en el costo de insumos, tecnología y diversos bienes que forman parte de la actividad productiva del país.  Por lo mismo, las fluctuaciones del tipo de cambio suelen terminar reflejándose en la economía cotidiana.

Desde mi experiencia trabajando con estudiantes y emprendedores del área de administración, considero que uno de los sectores más sensibles frente a estos escenarios es el de las pequeñas y medianas empresas.

Las pymes suelen operar con márgenes más acotados y con menor capacidad para absorber aumentos abruptos en los costos. Un incremento en el precio de los combustibles puede elevar los gastos de transporte y logística, mientras que un dólar alto puede encarecer materias primas, insumos o equipamiento importado.

En este contexto, muchas empresas enfrentan el desafío de tomar decisiones complejas: ajustar sus estructuras de costos, reducir márgenes de ganancia o trasladar parte de estos incrementos al precio final de sus productos o servicios.

Desde el análisis económico, es importante señalar que Chile no enfrenta un riesgo de desabastecimiento de combustibles, ya que el país cuenta con una matriz de importación diversificada. Sin embargo, sí podríamos experimentar efectos indirectos derivados del aumento de los precios internacionales y de la volatilidad de los mercados.

Situaciones como esta nos recuerdan que vivimos en una economía profundamente interconectada, donde eventos geopolíticos pueden tener repercusiones en distintos niveles, desde los mercados financieros hasta el funcionamiento cotidiano de las empresas.

Por lo mismo, considero fundamental que las organizaciones —especialmente las pymes— fortalezcan su planificación estratégica, gestionen adecuadamente sus riesgos financieros y desarrollen capacidades de adaptación frente a escenarios internacionales cambiantes.

Comprender estos fenómenos también resulta clave en la formación de futuros profesionales del área de administración, quienes deberán tomar decisiones en un entorno global cada vez más dinámico e incierto.

Desde ya agradezco su apoyo en la posible difusión. Que tengan una muy buena jornada.

Priscilla Ferrera Santander, Directora área de Administración, Santo Tomás Copiapó