Puntos de vista

TANTO y POCO

Estoy como muchos y otros, con la tristeza que se me sale por la piel, con la rabia en los ojos de ver TANTO y POCO, con la inquietud en la lengua, la alegría en el alma,  el dolor en el corazón,  la emoción en las manos, el miedo a la memoria,  la esperanza y desesperanza que se me escurren por los dedos de mi pies y manos, de ver TANTO y POCO.  Mis oídos retumban con el sonido incesante de las cacerolas que dialogan más que el Congreso, más que las reuniones de partidos, más que en las soluciones; las cacerolas dialogan por las ciudades, por los barrios, por los patrimonios, por la historia, por los viejos que vieron más  y menos que otros.  No puedo apuntar con el dedo a los posibles culpables ¡si hay tantos culpables!, no puedo apuntar con mi mano a los culpables, como apunta con un arma el uniformado. No puedo juzgar a unos pocos, ¡si hay tantos culpables! No quiero súper héroes de partidos políticos, de colores viciados, de marketing politizado ¡quiero que esto termine con soluciones concretas!,  ¡no quiero más discursos que no dicen nada!, a veces siento que veo MUCHO, pero