Durante 8 años, en el sector Alameda Matta, se levantó un polémico arco del triunfo que emuló las construcciones con que la sociedad copiapina recibió a sus batallones que regresaban de la Guerra del Pacífico. Esta particular bienvenida, quedó grabada en la memoria histórica de su población.
En 2010 la comunidad copiapina se dividía ante la construcción de un «arco del triunfo» en la intersección de la Alameda Manuel Antonio Matta y calle Atacama. En aquel entonces, surgían voces en acuerdo y desacuerdo respecto de la obra. Para algunos era importante relevar un hecho histórico, pero otros no podían aceptar que se invirtieran recursos municipales en una construcción de baja calidad y dudosa utilidad.
El Arco levantado por la Municipalidad de Copiapó se mantuvo durante casi 8 años, convirtiéndose en un punto de encuentro social y de visita obligada de turistas y delegaciones. Por entonces su sola existencia traía el recuerdo de aquel periodo en que Copiapó mantuvo elevados 14 “arcos” a lo largo de sus calles, en homenaje a los “Batallones de Atacama”, que regresaban de la Guerra del Pacífico.
Por ello buscamos indagar sobre ese fabuloso hecho, que compone uno de los momentos más memorables en la historia de la ciudad.
Copiapó histórico
Lejos de cualquier polémica, resulta interesante conocer cómo el lugar donde se erigió el Arco “Glorias de Atacama”, fue elegido concienzudamente y con base histórica. En pleno proceso de construcción de la obra, el profesor y magister en Historia Rodrigo Zalaquett, explicaba la cronología del arribo del Batallón de Atacama a Copiapó.
Según el historiador, una semana antes de su llegada, la ciudad estaba engalanada para recibir a los soldados con 14 Arcos del Triunfo instalados por la propia ciudadanía y las diferentes organizaciones sociales. Éstos se ubicaban en el trayecto desde la Plazoleta de la Estación de Ferrocarriles en Avenida Juan Martínez, Calle Atacama, Calle Colipí, hasta llegar a la Plaza de Armas.
De esta manera, la instalación de la obra municipal se ejecutó en el sitio exacto donde alguna vez se erigió el segundo de los “Arcos de la Victoria”, que recibió a los soldados del Batallón Atacama el 27 de marzo de 1881, asumiendo con esto, una tremenda relevancia histórica y heroica.
Dicho sea de paso, el levantamiento de este tipo de obras siempre ha estado cargado de un fuerte significado simbólico, teniendo sus orígenes en la lejana Roma. Toda la acción realizada cumplía casi a cabalidad con el acto mágico-religioso que los ejércitos romanos realizaban una vez que llegaban a la ciudad, tras haber concluido victoriosamente la guerra.
Hay que destacar que juntamente con el rescate de la historia e identidad copiapina, la instalación del Arco Glorias de Atacama también pretendía reconocer a todos aquellos héroes atacameños que dejaron un trascendental legado a la población.
En este sentido, el historiador copiapino Alejandro Aracena, relataba la importancia y significado de la obra. “Esto que es historia real, es tremendamente importante para todos nosotros. Un Arco del Triunfo que recuerde lo heroico que fueron los Batallones de Atacama es muy significativo, y estamos agradecidos de la gestión municipal que está reviviendo con obras como ésta. Los Arcos realmente estuvieron y los Batallones lucharon por nuestro país y fueron muy importantes, por ello a ningún copiapino se le debe olvidar”.
Según Aracena, tan importante fue lo que realizó el Batallón de Atacama en la Guerra del Pacífico que incluso, como pocos, sus soldados fueron homenajeados a nivel nacional.
“El primer reconocimiento que tuvo nuestro Regimiento de Atacama fue a nivel nacional. Antes de llegar a Copiapó, ellos fueron recibidos en Valparaíso y Santiago, por la importancia que tuvieron en la Guerra. Fueron recibidos por el presidente Domingo Santamaría; hubo otros regimientos, pero no recibieron todos los honores que recibió nuestra Regimiento, incluso el intendente de aquel entonces recibió el agradecimiento del Presidente, por ser los primeros en enrolarse y ser los primeros y más bravos a la hora de pelear”, explicó.
Arco copiapino
Con el fin de levantar el Arco del Triunfo copiapino, el municipio trabajó en una construcción que incorporó la modificación de líneas de servicio, iluminación y pavimentos. Finalmente, el Arco superó los 10 metros de alto por 24 metros de ancho, emulando a aquellos portales que hace 132 años recibieron a los valientes soldados pertenecientes a Los Batallones de Atacama. No obstante, en 2018 finalmente el Arco fue retirado.
En este contexto, basta preguntarse ¿Por qué la comunidad copiapina de 1881 eligió levantar Arcos del Triunfo para homenajear sus soldados?
Para Zalaquett desde un comienzo los Arcos Triunfales tuvieron dos significados. El primero de ellos relacionado con el limes romano, es decir, la delimitación territorial que tenía una determinada provincia romana, en relación con sus inmediatas provincias vecinas. El segundo significado es sin duda el más importante, relacionándose con las campañas militares que hicieron la grandeza de Roma, explicaba el magister en Historia.
A través de su historia el Arco fue evolucionado en su estructura y materialidad, siendo en un principio de madera, para luego ser construido de ladrillos, piedra y finalmente mármol; además, eran decorados con símbolos y bajorrelieves que mostraban las batallas y las acciones heroicas del ejército victorioso y textos que narraban la historia del triunfo militar. Algunos Arcos, dependiendo de la magnitud del personaje o la victoria que se quería recordar, eran coronados con estatuas de bronce del general triunfador.
La tradición de su erección ha seguido desde la Edad Media hasta la actualidad, siendo los más reconocidos a nivel mundial el de la Victoria en Madrid, mandado a construir por el General Franco luego de su triunfo en la Guerra Civil Española; El Arco de la Victoria de Paris, construido luego del éxito de Napoleón en la batalla de Austerlitz; y el Arco de la Victoria de Pyongyang en Corea del Norte, erigido para conmemorar las victorias sobre los japoneses de Kim II-Sung, entre otros.
A pesar de los antecedentes – y tal como aconteció durante su construcción y posterior inauguración -, el Arco Glorias de Atacama estuvo sujeto tanto a críticas informales como a las provenientes de entidades como El Consejo de Monumentos Nacionales, el cual pidió la demolición de la obra por carecer de permisos específicos.

Batallón de Atacama
Como se recordará, la Guerra del Pacífico involucró a tres naciones hermanas: Chile, Perú y Bolivia, que se enfrentaron en 1879 en una sangrienta guerra por el control de los territorios salitreros del desierto de Atacama, y las guaneras ubicadas en la costa meridional del Pacífico Sur. En la entonces Provincia de Atacama, se formaron los Batallones de Atacama, tal vez la formación más aguerrida del ejército chileno en la Guerra del Pacífico, conformada en gran parte por mineros de la región que, desde localidades como Chañarcillo, Lomas Bayas, Puquios, Chimberos, Cerro Blanco, Carrizal, Chañaral, Vallenar y Huasco, dieron vida a este Batallón.
Dentro del cuerpo de oficiales de los Batallones, destacan los llamados “Juramentados del Atacama”, cinco jóvenes que rindieron su vida en el campo de batalla, – entre los que destacó Rafael Torreblanca -, y cuyos restos descansan en el memorial a los Héroes, ubicado en la Alameda Manuel Antonio Matta.
Datos históricos indican que después de permanecer algunos días descansando en la zona central, los soldados del Batallón de Atacama que participaron en la Guerra del Pacífico se trasladaron por mar llegando a Caldera el viernes 25 de marzo. Su llegada causó un gran impacto, pues de los 1.232 soldados solo regresaban poco más de 600. Por ello, una semana antes su arribo, la ciudad de Copiapó estaba engalanada para recibir con 14 Arcos del Triunfo, instalados por la ciudadanía y las diferentes organizaciones sociales de la ciudad.
Es importante recordar que hasta el año 1894 aún quedaban vestigios de los Arcos de Triunfo construidos por la ciudadanía de Copiapó. Así lo señalaba Santos Recaredo Tornero en su libro, Chile Ilustrado, explicando que las obras fueron construidas por las diferentes sociedades de Copiapó, para recibir a sus héroes, provenientes de los campos de batalla.
De acuerdo con el historiador Vidal Naveas, el contingente, los restos o lo que quedaba de los gloriosos Batallones, llegaban a Copiapó en el tren del mediodía, siendo recibidos por el Intendente don Guillermo Matta en las afueras de la estación de ferrocarriles; allí el cuerpo militar en la persona de su comandante don Diego Dublé Almeida, rendía honores a la máxima autoridad de la Provincia, y le anunciaba que el personal que llegaba venía sin novedad.
Fue entonces que el Intendente Matta invitó al Batallón a recibir el aplauso de agradecimiento del pueblo primero. A lo largo del trayecto, pasaron bajo los 14 arcos engalanados con banderas, flores y leyendas alusivas al evento, preparados por los clubes, sociedades benéficas y representaciones extranjeras; todos enfilaban en dirección a la Plaza de Armas, donde se iba a tributar el homenaje principal de la comunidad.
Al sonido de las marchas, se inició el desfile con dos carros alegóricos. Al llegar a la casa de don Severo Garín, las señoritas Fraga cantaron la canción nacional y el periodista Ángel Esteban Guerra leyó un fogoso discurso. Cuando la comitiva llegó al Liceo de Niñas de Copiapó, la señorita Esperanza Matta, cantó unos versos de don Guillermo Matta, destacando emocionada “lo que la fama ha escrito, lo esculpe el granito, porque la historia es inmortal”. Luego, finalmente, arribaron a la Plaza de Armas.
Cinco días después el 5 de abril de 1881, estando dictada la orden de disolución del Batallón, Diego Duble Almeida y sus soldados hicieron entrega de los estandartes de combate al cabildo copiapino regido por Juan Serapio Lois y Ramón Rojas alcaldes, los regidores Elías de la Cruz, Francisco Herrera Elizalde, Camilo Aguirre y Guillermo E. Grove.
Para la posterioridad, quedaría el recuerdo de este homenaje a los valientes hombres del Batallón de Atacama, cuya hazaña vistió con arcos las calles copiapinas.
-. Foto principal corresponde a muestra La Historia de Atacama y Copiapó en 18 pinturas: «Bienvenida a Los Batallones de Atacama -1881», del pintor Christian Rivadeneira Geraldo.